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Así puede afectar un exceso de sol a todo tu cuerpo

Natalia Ageitos
Natalia Ageitos

El verano llama a la puerta y vuelven a saltar las señales de alarma relacionadas con la exposición al sol. No se trata de demonizarlo, ya que es una fuente fundamental de vitamina D para los huesos y la piel, pero siempre debemos exponernos a él de forma inteligente. Si nos saltamos esta regla, podemos poner en peligro tanto la piel como la circulación y la vista.

  • Envejecimiento prematuro de la piel.
    La radiación UVA tiene un efecto directo sobre la capa subcutánea, que puede llegar a alterar la estructura de las fibras de colágeno. Como consecuencia, se pierde elasticidad y la piel tiende a arrugarse y volverse áspera o, lo que es lo mismo, a envejecerse de forma prematura. Evítalo controlando las horas de exposición al sol que son más peligrosas, entre las 12.00 y las 18.00 h, y protegiendo siempre la piel con crema solar de un factor elevado.

  • Quemaduras en la piel e insolación.
    Cuando tomamos el sol de forma prolongada y sin protección aumentamos el riesgo de sufrir quemaduras de segundo grado, dolores de cabeza e incluso fiebre debido a la insolación. La solución es tan sencilla como moderar el tiempo al sol, evitar las horas en las que los rayos son más nocivos, usar siempre con crema solar, mantenerse hidratado y proteger la cabeza con una gorra o visera.

  • Problemas de circulación.
    El calor es un gran enemigo para nuestras piernas. Hace que las venas se dilaten y la sangre no circule tan bien como debería, ocasionando pesadez y sensación de piernas cansadas. La exposición prolongada al sol solo agrava el problema, por lo que se recomienda sustituirla por una caminata por la playa con los pies descalzos para favorecer la circulación. Conviértelo en tu rutina veraniega y combínalo con un medicamento vasoprotector, con el que conseguirás reducir la hinchazón y el dolor y facilitar la microcirculación.



  • Problemas en la vista.
    Mientras que las horas centrales del día son las peores para exponer la piel al sol, al hablar de los ojos debemos extremar la preocupación al amanecer y al atardecer. Es en este momento cuando el sol está más bajo y afecta más directamente a los ojos, pudiendo causar inflamación de la córnea a corto plazo y cataratas a largo plazo. La solución: ten siempre a mano unas gafas de sol que realmente te protejan de los rayos ultravioletas.