Vivir más y mejor

Muévete

Así puede ayudar la natación a tu espalda

Olalla Uriarte
Olalla Uriarte

Hemos oído infinidad de veces que la natación es uno de los deportes más completos. Y es que, efectivamente, con su práctica ejercitamos muchos de los músculos y articulaciones de nuestro cuerpo sin necesidad de ejercer tensión sobre ellos.

Natación para prevenir y reducir el dolor articular

La natación es un deporte de bajo impacto, debido a que dentro del agua no tenemos que soportar todo el peso del cuerpo gracias a la densidad, además de no realizar ningún tipo de impacto contra el suelo. Eso sí, debemos saber practicarla de forma correcta, ya que una mala postura puede desencadenar un efecto totalmente contrario al esperado.

Hablamos con Fernando Carpena, coordinador de actividades acuáticas de GO fit, para conocer de cerca cómo está actividad puede ayudarnos a mejorar nuestra salud.

¿Por qué la natación es uno de los deportes más apropiado para quienes sufren de dolor de espalda?

Entre otras cosas, debido a las propiedades físicas del agua y siguiendo el principio de Arquímedes, se ha podido constatar que el peso aparente se reduce al 3% del peso corporal. Sólo con eso la relajación muscular de la zona de la espalda produce un alivio que en el medio terrestre es difícil o casi imposible de conseguir.

Y si padecemos artrosis u osteoporosis, ¿también sería recomendable acudir a la piscina de forma habitual?

Sí, por supuesto. La natación reduce el riesgo de sufrir lesiones por impacto o caídas, de esta manera podremos realizar ejercicio a diferentes intensidades. Además está estudiado que la natación mejora la capacidad aeróbica de las personas que lo practican lo cual reduce sustancialmente la degradación ósea en personas osteoporóticas. Por otro lado, esta actividad permite reforzar la musculatura articular sin impacto permitiéndonos corregir, a través del ejercicio, los dolores por artrosis.

Entonces, desterramos el mito de que el dolor articular podría acentuarse tras practicarla.

Si realizamos la práctica sin conocimiento y sin cuidado podría acentuarse y empeorar, por ello es muy importante contar con el asesoramiento de un especialista cualificado, Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y Deporte o Fisioterapia, que sepa guiar en la ejecución y hacer las correcciones pertinentes para que la realización de los ejercicios suponga una mejora en la salud y no un empeoramiento.

De todos los estilos que podemos practicar, ¿hay alguno más recomendable para estas dolencias?

Dependerá de la lesión o patología del paciente. Por ejemplo, para hiperlordosis, escoliosis e hipercifosis el estilo de espalda es el más recomendable, siempre que se tengan unas nociones básicas de ejecución y el ejercicio sea prescrito y guiado por personal cualificado. Este estilo permite reeducar posturalmente la espalda, tonificando los músculos que intervienen en la estabilización de la columna vertebral, con el objetivo de poder mantener una postura controlada y saludable.

Vosotros realizáis un curso específico llamado “natación terapéutica”. ¿En qué consiste?

Son programas de salud que se dirigen a las compensaciones de desviaciones de columna y a la compensación de enfermedades y lesiones que puedan aparecer en la etapa adulta, todo ello realizando desplazamientos en el medio acuático. La natación terapéutica va ayudar a aliviar dolores de espalda a través de la tonificación de los músculos estabilizadores de la columna. También mejora la capacidad aeróbica, previene desviaciones de columna en edades tempranas y permite recuperar el control postural a personas con alguna lesión o enfermedad.

Por lo tanto, la natación puede ayudarnos y mucho en el caso de que padezcamos dolor de espalda o dolor articular. Lo importante es que no abandonemos la actividad y aprendamos a realizarla correctamente, para que tengamos en nuestra mano una solución factible para mejorar nuestra calidad de vida.