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Respira

¿Gripe o catarro? Éstas son las diferencias

Olalla Uriarte
Olalla Uriarte

Muchas personas tienen a confundir estas dos afecciones, ya que a pesar de presentar un origen diferente ambas son infecciones víricas, que afectan a las vías respitarorias y que suelen tener una mayor presencia en esta época del año. Sin embargo, algunos síntomas exclusivos nos pueden ayudar a identificar si estamos ante una u otra enfermedad.

gripe
  • Resfriado

    Síntomas:

    La congestión nasal, dolor e irritación garganta, carraspera, estornudos e irritación ocular /ojos llorosos suelen estar presentes durante el transcurso de un resfriado. Aunque no son síntomas graves, sí que pueden condicionar nuestro día a día.

    Tratamiento:

    Además de optar por tomar paracetamol, también puedes intentar aliviar tus síntomas con remedios caseros y acompañarlos de otros, también naturales, como los lavados nasales con agua de mar, que te ayudarán a aliviar la congestión nasal y prevenir el riesgo de infección.

  • Gripe

    Síntomas:

    La sensación de malestar generalizado se apodera de nosotros cuando estamos atravesando una gripe. Y es que son múltiples los síntomas relacionados con el virus influenza: fiebre (a partir de 38º C), tos seca, dolores musculares y articulares, sensación de cansancio/fatiga y dolor de cabeza intenso.

    Tratamiento:

    En este caso es común presentar varias manifestaciones a la vez, por lo que lo ideal es tomar una antigripal con varios principios activos (analgésicos y antiepiréticos, descongestionantes y antihistamínicos).

Además, no debemos cometer el error de pensar que la gripe es un mal resfriado, ya que son enfermedades completamente diferentes. Mientras que el virus influenza es el causante de nuestro estado gripal, el rinovirus es el que determina el comienzo del resfriado. Por lo tanto, debemos de saber identificar en primer lugar qué infección estamos atravesando para, posteriormente, aplicarle el tratamiento adecuado. Eso sí, no debemos caer en el error de tomar antibióticos, una práctica frecuente y errónea, ya que éstos sólo sirven para las infecciones bacterianas, no para las víricas.